Qué sería de mí sin ti, Festival de les Arts

Qué sería de mí sin ti, Festival de les Arts es la frase que más me he repetido durante los dos días de Les Arts, e incluso durante estos días posteriores al festival.

La cuarta edición ha alcanzado los 42.000 asistentes y, posiblemente, un nivel desorbitado de luz, buena vibra, diversidad musical y buen gusto además del absoluto sold out a escaso mes de celebrar este vol. IV. Una Ciudad de las Artes y las Ciencias cada vez más valorada, transitada y deseada en la ruta festivalera veraniega. Contigo, Valencia, empieza todo. Y de qué manera.

VIERNES 8

Ponte en situación: es viernes, 8 de junio, tienes el último examen, a la vez es tu primer día de vacaciones – hasta nuevo aviso a segunda convocatoria – y por fin vas a estrenar modelito para el Festival de les Arts. Podría ser perfectamente una película de Hollywood, pero no, esa fue mi realidad y, joder, qué felicidad.

Asalté el recinto con una entregadísima Nina de Juan en el escenario Coolway, Morgan está en forma, sigue enamorando, sigue haciéndote sentir mariposas en el estómago. Es, probablemente, una de las mejores voces femeninas del panorama musical español. Y da igual que sean las seis de la tarde bajo un sol abrasador, te engancha y no te puedes negar a quedarte.

Una vez ya enamorado y bien adaptado al festival, visitas la zona VIP y su 2×1 en cerveza permanente – acertadísimo, aplausos hasta quedarse sin huellas – para hacer tiempo hasta Elefantes. Cuántas reproducciones en Spotify, pero qué pocas en directo. Hoy es el día, me dije. Y así fue. Aquí empezaron mis agujetas y la gran idea de llenarme de purpurina, pero también los primeros bailes lentos, abrazos, sonrisas y vellos de punta entre todo el público. El recinto ya estaba calentito, el festival ya estaba triunfando. “Cada vez” y ese “Te quiero” en honor a José Luis Perales fueron sus dos momentos cumbre, insuperables, acertados y favoritos para los allí presentes.

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La putada llegaba después, coincidía Rufus T. Firefly con los pioneros y residentes de La Habitación Roja. En este momento es como preguntarte “¿a quién prefieres? ¿A mamá o a papá?” y claro, no puedes elegir, pero debes hacerlo. Me quedé con el principio de Rufus y volví a sentirme hipnotizada, como toda la primera fila que llevaba más de media hora esperándoles. No sé si sois conscientes, pero es uno de los mejores grupos nacionales. Les tocó el escenario más pequeño, pero en este caso es cierto eso de que el tamaño no importa porque supieron demostrar, con creces, su poderío. Saben moverse, saben cómo hacer disfrutar, lo viven, lo transmiten. Son felices, son pasionales. Les volvería a elegir otras mil veces y aun más después del discazo que lanzaron la semana pasada. Magnolia me parecía insuperable hasta que ha llegado Loto. No os cuento más, os recomiendo vivirlo en vuestras propias pieles.

Con La Habitación Roja disfruté de “Indestructibles” y “Ayer”. Jugar en casa no es fácil nunca, pero fue sin duda uno de los momentos más emocionantes. El hecho de volver a ver al querido Jorge en forma, recuperado, subido en el escenario y entregado a la música, al público, mereció la pena. Larga vida, valencianos.

Si tenemos que hablar de un Top 3 de la primera jornada, en él estaría Viva Suecia. La capacidad de movimiento y entrega que ha conseguido la banda murciana en a penas un año es rotundamente admirable. La naturalidad de cada uno de ellos, los temazos que calzan y la energía que desbordan son algunos de sus ingredientes clave para llegar al Les Arts y convocar a más de medio festival en frente del escenario Coolway. No lo digo porqué sí, mirar hacia el público era la prueba empírica para realizar esta afirmación.

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El siguiente no podía ser otro que Carlos Sadness, se notaba en el ambiente. También está dentro del Top 3. Había ganas, viviría eternamente en un concierto suyo. El tío del buen rollo permanente, la banda más bonita del universo. Ir a un concierto de Sadness es ir como ir a terapia emocional, pero más eficaz. Es un curativo instantáneo, es rellenar el depósito entero de gasolina. Es tan gustoso como una cerveza acompañado de amigos, mirarle a los ojos a la persona que te gusta y que sea recíproco, volver a abrazar a alguien después de mucho tiempo, sacar una pierna de la sábana las noches de verano para entrar en equilibrio térmico corporal. Es todo lo que te provoca cosquilleo. Es por ello que no podía faltar en esta cuarta edición, como tampoco su “Te quiero un poco”, “Física moderna”, “Días impares” o la ya mundialmente conocida “Qué electricidad”, entre muchas otras. ¡Ay, ni las pilas de duracel!

El columpio asesino ya me parecía un grupazo, pero ahora lo reafirmo, igual que corroboro que “Toro” no es el único temazo. Sin embargo, fue el momento elegido por la gran mayoría de asistentes para reponer fuerzas: venía Dorian. Ya puede ser la quinta, vigésima o primera vez que los ves que vas a seguir viéndoles cada vez que coincidas con ellos y, te digo más, sin aborrecerlos. El grupo tiene la chispa exacta, el truco perfecto, para atraerte, engatusarte y seducirte en cada encuentro. Y cómo lo harán que, quieras o no, acabas sabiéndote y cantando todas sus canciones, más allá de “La tormenta de arena” o “Cualquier otra parte”. Destacable, también, cada baile a lo Babi en Tres metros sobre el cielo. No falla.

De un directazo, a un pseudodirecto. Mario Vaquerizo es un personajazo, en eso coincidimos todos. Un personaje que también consigue atraer a un número importante de público. Un público en el que encontramos gente aférrima al grupo y gente que va por ser quien es el que está encima, porque os digo una cosa, poca gente sabe que el grupo se llama Nancys Rubias, es “el grupo de Mario Vaquerizo, el marido de Alaska”. Te lo pasas bien en sus conciertos, es algo indiscutible, acabas bailando sin querer. A no ser que seas hater extremo, en ese caso mejor no vayas, tampoco es plan de ponerse a echar lava por la boca, es mejor aprovechar este momento para repostar, sentarse o conocer a gente.

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El colofón final de esta primera jornada vino de la mano de Crystal Fighters. A pesar de las quejas de sonido por parte del público – aunque ya venían de antes -, fue uno de los aciertos más reconocidos. Terminó el festival en una nube, con los ya tradicionales fuegos artificiales que llenan de magia, aún más si cabe, todo el recinto. Se hablaba en momentos previos que la banda ya no estaba en sus mejores condiciones, pero siguen sabiendo cómo camelarse al público. Mejor o peor, más arriba o menos, pero no fallan. Quizás fueron los culpables, incluso, de que la gente acabara convenciéndose para acabar la noche cerrando la postparty en La3.

Mañana más, y mejor.

SÁBADO 9

Los primeros mensajes de alerta llegaban a mediodía, llovía y no tenía pinta de parar, pero lo hizo y salió el sol para asfixiarte con el calor. Maravilloso para la resaca, pensé, hasta que alguien sabio me dijo que la resaca se cura con cerveza. Bien, no se hable más, cinco de la tarde y el cubalitro lleno. Empecemos la segunda y última jornada, posiblemente la más diversa en cuanto estilos musicales.

La encargada de abrir el segundo día fue Bely Basarte y permitidme que os diga que nunca había visto tanta dulzura esparcida en un escenario. No me extraña que el público allí presente se entregase en alma y hueso a ella, a pesar de la hora tan temprana a la que se enfrentaban.

Ángel Stanich fue el siguiente en captar mi atención. Nunca había visto un recinto tan lleno y un público tan entregado en la primera parte horaria del festival. Medio público entre sol y sombra, un cuarto escapando de las gotas de lluvia que empezaron a caer llegando a la recta final de concierto, pero todos al fin y al cabo devotos del artista y su banda. Me gustó el directo, me gustó el rollito que llevaba. Nos sorprendió en general, rebosaba felicidad y la supo compartir. La tarde solo acababa de empezar y los feelings ya estaban incontrolables.

 

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Os hablaba de la diversidad musical en esta edición, la cual estuvo marcada sobre todo por Rayden. Él también forma parte del Top 3, pero no solo del ranking de la jornada, sino de la edición completa. Le comentaba a mis compañeros antes, durante y después del concierto que es uno de los mejores directos del panorama nacional actual. Acabaron dándome la razón. Llevar una banda en directo – de nivel, además – provoca una explosión de energía admirable. Contaron con un sonido inmejorable, una energía arrebatadora y una conexión con el público palpable a kilómetros. Supieron, también, elegir el setilist perfecto para un festival, entrelazaban temas como “Finisterre”, “Imperdible”, “Matemática de la carne”, “A mi yo de ayer” con los más cañeros de Antónimo, “No hago rap” o “Haciéndonos los muertos”, entre otros. En una línea reivindicativa, con mensajes feministas, quiso deleitar al público con un tema nuevo del próximo disco, “Caza de pañuelos”. La estrenó en Aluche hace unos días y Valencia no iba a ser menos. Podemos hablar, con total firmeza, de uno de los momentos más mágicos y emocionantes de su concierto y, porqué no, del festival. Ver a Rayden en directo, acompañado del huracán humano, Mediyama, es sentir placer de principio a fin. Como el polvo de reconciliación con tu pareja o el polvo con la persona que llevabas tanto tiempo deseando. Tener a tal comunicador y músico en nuestra sociedad, como posible espejo para tantísima gente joven, me enorgullece y esperanza. Siempre digo lo mismo, pero lo siento, es así. Es una de las personas más puras, sinceras y naturales del panorama. Se le necesita a él como persona y a su voz como artista.

Del subidón rapero al lado más romántico de la música. Coque Malla asaltaba el escenario principal. Es aceptable tener un momento de relax a media tarde y Coque es perfecto sobre todo si le hace un guiño a Los Piratas y canta “El equilibrio es imposible” o, aún más si cabe, al invitar a Anni B Sweet a cantar “No puedo vivir sin ti”, el único y verdadero tema generacional. Uno de los mejores cables de conexión entre los pequeños y mayores allí presentes.

Full fueron los siguientes, en el escenario Coolway. El grupo está en forma y quien diga lo contrario miente. Fue una de las bandas favoritas para el público de la jornada. Lo reventaron, saben cómo conseguirlo. Tienen tablas y las utilizan como es debido. Tienen a los valencianos, y no valencianos, metidos en el bolsillo. “Tercera guerra mundial”, “Aullando”, “Otra vez” y “Quiénes somos realmente” son auténticos himnos festivaleros.

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Pero si hablamos de directazo, además de la ya nombrada diversidad musical, hablamos de Sidecars. Componentes de mi Top 3 de les Arts y de la vida en general. No hacía ni mes y medio del último encuentro, pero en mi cabeza resonaban todo el rato su hora, su escenario y sus canciones. Si hablamos de crecimiento vertiginoso, hablamos también de esta banda madrileña. No solo a nivel de afluencia, sino musical. Repertorio perfectamente seleccionado para el evento, equilibrado, para conseguir que no decaiga el ambiente. Si este era uno de los objetivos marcados por la banda en su ruta festivalera, pueden quedarse tranquilos, lo han superado con creces. El esperado “Fan de ti”, con los mimados “Chavales de instituto”, “Contra las cuerdas” o “Los amantes” ligados con los nuevas “Amasijo de huesos”, “Tu mejor pesadilla”, entre otras, son la esencia perfecta que saben mantener y cuidar. En cuanto al público, mi favorito. Es una explosión de amor y mucha pasión, porque la había, fui testigo. El grupo celestino.

Otro momento mágico se vivió con La M.O.D.A., el grupo demostró, y bien demostrado, que el escenario se les quedaba pequeño. Un concierto de 55 minutos, ya de por sí escaso, que se hizo aún más corto. Un repertorio diferente y una lluvia amenazante que decidió salir justo en la última canción para así envolver aún de más magia el ambiente que se respiraba desde el principio. Generosos, irresistibles, entusiastas, pasionales… No es de extrañar que el público aguante rayos y truenos por ellos.

Voy a pasar a hablar directamente de Amatria. Lo que el público del artista aguantó con la lluvia, no lo aguantó nadie, incluso fueron protagonistas de momentos únicos: una conga multitudinaria y un baile improvisado al que cada vez se iba añadiendo más gente y que, encima, te enganchaba a unirte tú también. Joni salió repleto de ánimo y se le notaba efusivo. Así lo quiso demostrar durante su concierto y así se lo agradeció el público. Supo también cómo equilibrar el repertorio con canciones de sus anteriores trabajos a Algarabía, el último.Fue uno de los directos más sonado y queridos de la jornada. Divertido, enérgico, aplaudido y coreado, tanto que incluso no le hacía falta ni cantar, su público lo hacía por él.  Sentí orgullo, era imposible no tener la piel de gallina al ver la acogida que estaba teniendo. De aquí ya no bajas, querido.

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Por si fuera poco, Lori Meyers eran los encargados de cerrar una de las mejores ediciones de Les Arts. Y para mí fue el mejor acierto por parte de la organización, no había mejor grupo para este momento. “Luces de neón”, “Mi realidad”, “El tiempo pasará”, “Siempre brilla el sol” y el apoteósico final con “Emborracharme”. Sí, los Crystal también tuvieron fuegos artificiales el día de antes, pero desde Izal en la segunda edición (2016) no había vivido tal final, tan inimitable, inigualable, inolvidable. Tal final que en un momento de pleno éxtasis, era imposible contener las lágrimas de la emoción. El festival acababa, hasta el año que viene, pero vivir algo así rodeado, además, de tus personas favoritas del mundo… Gracias Festival de les Arts, por tanto.

Antes de terminar, algo a destacar de la jornada del sábado: el ambiente creado por Kid Rizzo en el escenario principal entre concierto y concierto. Su repertorio con Joe Crepúsculo, Varry Brava, Queen o grupos que visitaban el festival como Viva Suecia, era un auténtico gustazo. Un acierto más del Les Arts.

 

Un festival que ha conseguido madurar en cuatro años, consolidarse, saber buscarse su lugar en el verano festivalero. Sobre todo, ha sabido abrirse, renovarse y mejorarse cada año. Únicamente puedo decir que quedan 362 días para la quinta edición. Espero volver a bailarnos, querernos y disfrutarnos.

Larga vida, porque no sé qué sería de mí sin ti.

Aquí una pequeña muestra de lo que pudimos vivir en forma de fotos:

Festival de Les Arts Vol.IV (2018)

Saludos Festicidas!



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