Bienvenido, Mediterránea Festival

Sí, habéis leído bien el titular. Bienvenido porque espero que haya sido nuestro primer año juntos, es decir, que a partir de ahora sea una fecha (más) obligatoria en mi calendario festivalero. ¿Por qué? Sigan leyendo, os pienso contar todos los detalles de esta primera edición.

Todos los que hablábamos para vernos durante el festival coincidíamos en la misma idea: para ser la primera edición, la organización calzaba un cartel digno, llamativo y cautivador, sobre todo la última jornada – el sábado – con nombres como Sidonie, Izal y Sexy Zebras. Había ganas, pero también curiosidad por conocer qué nos esperaba en esta desconocida localización, recinto y ambiente. Era todo una caja de sorpresas. Incógnitas que ansiaba por descubrir. Ponle a una periodista musical un nuevo reto como este y no podrá pensar en otro asunto.

 

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JUEVES 23

Mi primera obsesión al cruzar el cartel luminoso y más transitado del festival fue observar de arriba-abajo, izquierda-derecha, rincón por rincón, cada detalle del recinto. Mi primera llamada de atención fue que no existía un control exhaustivo de pulseras. Vale que no había gran afluencia de público, como ya se esperaba en la primera jornada, y vale también que la zona alternativa con la carpa de dj’s era gratuita y para todo aquel que se quisiera acercar, pero podrían haber existido lamentaciones posteriores (aunque gracias al dios festivalero no existieron).

La parte de recinto ubicado con el escenario principal era acogedor. Bendito césped que no convierte tus zapatillas blancas en negras y/o viceversa. Bendito también porque no desteñía y no te manchaba la ropa al sentarte sobre él. Primer punto positivo para el festival. Zona amplía de baños, no solo durante la primera jornada, sino durante las otras dos venideras. El tránsito era correcto y nada agobiante, al menos las veces que yo lo visité, si existen opiniones contrarias que se manifiesten para rectificarme. Ahora hablemos de música.

Fila y media en pie para recibir a Brisa Fenoy. Decenas de personas la recibían sentadas repartidas por todo el recinto. Eran las siete de la tarde, no hacía calor, el cuerpo tenía ganas de festival. La autora de “Lo Malo” salió al escenario acompañada de su teclado, con una voz y puesta en escena minimalista, pero captando la atención de todos los allí presentes. Nada más comenzar me sorprendió y para bien. El segundo tema que interpretó fue el ya mencionado en líneas anteriores, el cual le ha servido para saltar a la fama de forma radical. Ya sabéis, lo que no consiga el mainstream… Al tercero ya le acompañó su dj hasta el final. Lemas feministas, lecciones de perseguir sueños y una lucha constante a favor de los refugiados. Supo comerse el escenario a pesar del escaso público y la hora temprana y yo, a día de hoy, me sigo quitando el sombrero. Empoderamiento femenino.

Los siguientes eran los burgaleses. La banda se está recorriendo el país entero con su último disco, ya no solo de festival en festival, empezaron a hacerlo con la gira de presentación. El concierto empezó 45 minutos tarde, pero el respeto del público fue impecable. A nadie le importó demasiado, no se escucharon silbidos ni gritos de protesta y eso a la organización le tranquilizó. El grupo, también, supo recompensarlo. La M.O.D.A, como ya he dicho en otras ocasiones, lleva uno de los mejores directos nacionales de este año y a quien diga lo contrario le respeto, pero os miente. Si tengo que elegir a alguien de esta primera jornada, me quedo con ellos. Saben camelarse al público más de lo que ya lo tienen y, sobre todo, saben siempre cómo equilibrar el repertorio para no hacerse repetitivo ni aburrido y eso hay que agradecerlo siempre.

Justo después y con una gran masa ansiosa de disfrutarles, La habitación roja quiso dar un concierto para demostrar que están en forma, que Jorge está mejor que nunca y siguen a por todas, como si nada hubiese pasado. El público quiso agradecérselo y no dejaron de corear ninguna canción durante el directo. Si después íbamos a tener a una banda mítica del rock español, ahora estábamos teniendo a una mítica banda de nuestra terreta y, joder, es un orgullo poder seguir viéndoles, disfrutarles y acompañarles. Sobre todo cuando el llega el momento de “Indestructibles” o “Ayer”, jamás podré superar estas dos canciones.

Los siguientes fueron Rulo y la Contrabanda. Había quien comentaba su posible miedo ante un grupo – de tantos – que a simple vista parece no cuadrar en un festival indie. ¿La esencia de La Fuga compartiendo cartel con Dorian, por ejemplo? Pues, queridos amigos y queridas amigas, aquí la magia que deberían tener siempre los festivales: la diversidad musical. No era el primer concierto de Rulo en un festival de indie-pop, ya saben conectar con el público, e incluso el recinto estaba lleno de personas que se habían desplazado única y exclusivamente para disfrutar de ellos. Canciones de esa mítica fuga entremezclados con su último disco. Puro rock romántico encima del escenario.

Era turno de ir a investigar qué se cocía en el otro recinto, la zona alternativa. Conectaba con el camping, a rebosar desde primera hora de la mañana según me comentaron algunos compañeros y con el problema de la sombra resuelto por parte de la organización rápida y audazmente. Desconozco totalmente qué hora era y qué dj estaba en cabina, pero dejaba mucho que desear. Sí, eran temazos de Lori Meyers, Carlos Sadness, Supersubmarina, entre otros, pero su función podía hacerla cualquiera, aunque aquello parecía no importar a los pocos que allí estaban bailando sin descansar. Era una fiesta indie y yo acabé uniéndome a ellos, como debe ser.

Hasta que el cuerpo aguantó. Taxi y a casa, mañana iba a ser un día grande, merecería la pena sacrificar horas de festival y descansar. A esto podemos llamarlo supervivencia festivalera.

 

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VIERNES 24

Algo muy positivo para este festival es localizarse justo delante de la playa. Delante o como mucho a 10 kilómetros de tu apartamento. Te quedes donde te quedes, todos los pueblos de alrededor cuentan con ella y es algo fabuloso poder levantarse por la mañana, con o sin resaca, y reponer fuerzas tumbada en la toalla para la siguiente jornada festivalera. Hoy era el turno de muchos favoritos y, atención, spoiler: ninguno me defraudó. No es peloteo, es la realidad.

Entré justo cuando Nixon se preparaba en el escenario principal. No había mejor manera para empezar la segunda jornada. La emoción y los sentimientos ya estaban a flor de piel únicamente con recordar que empezábamos con ellos la tarde. Los almerienses (¡viva Almería!) supieron comerse el escenario. Siempre lo hacen, pero esta vez lo asaltaron con más ganas que nunca, o al menos así lo recibí. También supieron conquistar al público que poco a poco se iba acercando más a las vallas para verlos de cerca. En la (polémica) zona VIP (luego hablaremos de esto) estábamos a tope. Si os digo que aún me duran el éxtasis y las agujetas no os estaría mintiendo. Les viviría en bucle. Estos “niños” empiezan a deshacerse del calificativo de banda “emergente”. Más quisieran algunas bandas consagradas tener la fuerza, energía y conexión que tienen ellos. Así os lo digo.

Ya estábamos en modo despegue, estábamos preparadas para todo lo que nos viniese encima. Y el siguiente turno era Varry Brava. Hay muchos grupos del buen rollo, pero estos tienen ese no sé qué que qué sé yo. La pócima secreta, o el ingrediente desconocido, para quererlos en todos los festivales e incluso tener mono después de una semana desde la última vez que los has visto. Eres feliz durante su concierto, realmente feliz, lo que hay a tu alrededor no existe. Ellos y tú, tú y ellos. Bailándolos con tus personas favoritas. ¿Os lo imagináis? Placer adulto. Inalcanzable. “Chicas”, “Playa”, “No gires”, “Satánica”, “Ruta del amor” o “El sitio perfecto”, una detrás de otra, no te da tregua ni a rellenarte el vaso o dedicarles 15 segundos para una historia en instagram. Nada puedes más que gozar. Tienen un imán y ellos son el lado positivo, porque después de verlos ya no puedes dejar de sonreír.

Mis siguientes fueron Dorian, me vais a perdonar, pero a Juancho Marqués lo escuché de lejos (prometo estudiármelo en el próximo encuentro). No sé cuántas piedras voy a recibir después de decir lo siguiente, pero Dorian empieza a ser una de las bandas “indies” menos valoradas y no entiendo porqué. Tienen hits, el repertorio es inmejorable, la conexión entre ellos y el público es digna de admirar, están en forma, disfrutan y hacen disfrutar. Si tuviese que puntuar como en Eurovisión, absolutos 12 points para Dorian, sin dudármelo si quiera medio segundo. Hay quien los conoce y goza de principio a fin, hay quien los descubre en ese momento y acaba tatareando las canciones, hay quien los conoce de forma mínima y acaba gozándolo más que quien los conoce a la perfección. Y esto, verlo de cerca, es orgásmico. ¡Larga vida, queridxs!

Ahora llega mi momento de indignación. Amo a los Bitches Deejays con todas mis fuerzas, no os lo voy a negar, es evidente mi enamoramiento, pero ponerlos a la misma hora que a Rufus T. Firefly fue – con perdón de la palabra – una auténtica putada para ellos, pero sobre todo para mí. Os hablo de Rufus como el mejor grupo nacional actual, y seguro que futuro. Hablo de una banda apasionada y pasionante. De una banda jugosa, formada, dispuesta a dejarse cada poro de piel sobre el escenario. No tuvieron el sonido a su altura, pero se lo comen e intentan que el público no se de cuenta, solo los más expertos. No voy a meterme en más detalles, lo dejaré para otro momento, pero queridas personas que asisten a los festivales (y ojalá continúes en otoño e invierno asistiendo a las salas para disfrutar de las mismas bandas), el día que valoréis, queráis y sepáis disfrutar a Rufus T. Firefly como es debido, os cambiará la vida por completo. Creedme, aunque sea solo por esta vez. Y sobre los Bitches, nada que decir. Fueron los únicos capaces de mover a una cantidad de público considerable al recinto de la zona alternativa. Hay quien aún no se los toma en serio – que lo puedo entender también -, pero cuidado con con ellos porque están protagonizando todos los carteles de festivales y yo feliz, más que nadie, por ellos.

Dinero eran los encargados de cerrar mi segunda jornada. También tenía ganas, aunque este año les estoy viendo más que a miembros de mi familia, todo sea comentado. Es una banda en forma, a pesar de lo que se pueda comentar. Saben también qué repertorio elegir según el sitio para conectar con su público. Y aunque tampoco contaron con su mejor noche a nivel técnica, supieron hacer bailar, cantar a pulmón abierto e incluso sorprender. Sí, hablo del momento “Pienso en tu mirá”. Qué voy a decir, chapeau. Esto sí fue alternativo e hizo contrarrestar los posibles fallos. Bien, muy bien, el adaptarse, el quitarse los juicios a otros estilos musicales y crear un clima de aceptación y compañerismo a estilos musicales diferentes al tuyo. Nos pilló desprevenidas e hizo que conectáramos, aún más, con el grupo. Como el momento pedida de mano de parte de una valiente mujer a su ya futuro marido. Rompiendo esquemas, sí señora. Y ahora viene el momento de tirar piedras sobre mi propio tejado. Sé que temas como “En invierno” debe aburrir cantarlo en cada concierto desde hace años, pero desde aquí un llamamiento para que aguanten con ella, por lo menos, hasta una próxima gira. El tsunami que se crea entre el público no lo palpáis tanto, o a la perfección, como se palpa formando parte de él. Siguiendo la línea de lo comentado con Rulo y la Contrabanda añado que la esencia del rock en un festival indie es necesaria, agradable y cada vez más imprescindible. Lo siento, Dinero, pero la gente os sigue queriendo en algunos de ellos.

Lo que pasó a continuación lo guardo para una segunda parte de “Memorias de África”, o mi (auto)biografía. Buenas noches.

 

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SÁBADO 25

Jornada playera mañanera para afrontar las 10.000 personas de la tercera y última noche. El día con el cartel más aclamado, querido y deseado por el públicoSold out. Aunque para mí el viernes iba a ser imposible de igualar. ¿Será capaz la organización de gestionarlo?

De Carmen Boza solo voy a decir que la quiero con todas mis fuerzas y ganas. Mujer poderosa, auténtica y ejemplo a seguir. La música debería estar encabezada por ella, si es que no lo está ya. ‘La Caja Negra’ le está marcando un antes y un después. Magia personificada. Luz, guerra y autenticidad. Menos mal que existe.

Igual que os digo que a Juancho Marqués el viernes no pude verle, este día me fui a descubrir quien era Beret, porqué la gente entraba en manada al recinto para verlo y porqué mis amigas quisieron venir al festival para disfrutar, sobre todo, de él. Reconozco que a pesar de no ser santo de mi devoción, pude entender y contestar mis porqués. Joven, con un público más joven con el que sabe conectar e incluso manejar, sabe lo que sus asistentes buscan y quieren y él sabe ofrecérselo. La gente no calló ni paró. Atendía al artista me atrevo a decir que mejor que a cualquier profesor en sus vidas. Participaba, lo aclamaba y sonreían con mucha luz. Incluso hubo lágrimas y muchos niños pequeños, no llegaban a ser adolescentes, dándolo todo en primera fila bajo la mirada de sus padres. Eso me gustó, pero para poder disfrutar de él debes conocer sus temas previamente y por eso yo no acabé de conectar completamente con él, pero una cosa no quita la otra y admiro su poder de movimiento.

En un principio en contra del horario que tenían los siguientes, pero hasta que empezaron a tocar. ¿Os acordáis que he dicho que La M.O.D.A tienen uno de lo mejores directos actuales? Pues junto a ellos están los Sexy Zebras. No me canso de verlos. Ellos quizás se agoten durante el directo porque los giros, saltos y movimientos infinitos e inimitables por todo el escenario no son para menos, pero me pasaría viendo un concierto de ellos durante horas, hasta quedarme sin aliento, si es que me quedase sin. Lo twitteaba el otro día, os lo he dicho también de Rufus, y ahora, hoy y aquí, os lo pongo otra vez para que quede más constancia de ello: deberías amar a los Pvtos Sexy Zebras como se merecen. Pero se lo merecen ellos y os merecéis vosotros amarlos. Alcanzáis la plenitud y felicidad. Algún día la cultura será valorada y justa, ese día también se hará justicia con la valoración hacia grupos y artistas que reciben actualmente una cuarta parte de lo que deberían. Son tres capos capaces de llenar el escenario más que una banda de 20 personas, sin exagerar. Es más, es costumbre escuchar a lo largo de sus bolos comentarios tipo “qué buenos son los hijos de puta”. Y no me extraña.

De un subidón a otro. Sidonie fueron para mí el cabeza de cartel. Un recinto repleto, una cantidad de gente entregada de forma abrumadora, un grupo motivado, arribísima, que quisieron darlo todo de principio a fin y lo consiguieron. Una gira 20 aniversario marcada por algunos de los temazos que nos han acompañado a muchos, nos acompañan, e incluso nos marcaron el camino hacia este mundo. Aún tengo el subidón, la felicidad, el éxtasis y siento cada uno de los abrazos que mis amigas y las canciones me dieron. ¿Sabéis este momento que no queréis que acabe nunca porque eres completamente tú y hacia tiempo que no vivías? El concierto de Sidonie en Mediterránea Festival.

Acto seguido subía al escenario el grupo del festival, según testimonios. Izal posiblemente fue la banda culpable de llenar el sábado de la manera que lo llenaron. Sin embargo, fue el primer concierto de la banda en el que no conseguí conectar con ellos del todo. Es verdad, sí, tocaron todos los temazos del disco nuevo y anteriores, pero o fueron ellos o fui yo o fue algo mutuo, no fue un polvo que funcionara, y eso que los esperaba con ganas, era mi primera vez con ellos en esta gira. Llevan una escenografía bonita, ellos disfrutan, suenan mejor que nunca y Mikel en directo se sale, por no hablar del resto, pero tendré que buscar una segunda oportunidad para volver a retomar mi relación de amor con ellos. Aun así, mi más sincera enhorabuena, también, por su poder de llamamiento.

Despistaos fueron los siguientes y las tablas que tiene este grupo pocos más las tienen. Es revivir tu infancia y adolescencia. Incluso es de las pocas bandas de antes que sigo conservando en la actualidad después de más de 10 años y eso también es admirable. Escasas bandas mantienen su espíritu del principio y mucho menos a seguidores asiduos. Me gusta que los festivales cada vez cuenten más con ellos. Es un respiro dentro de ellos y una forma de vivir el directo festivalero totalmente diferente al resto.

Sorprendente horario para Bombai que, para alegría de todos, supieron llenar. El recinto desde encima del escenario se veía animado, lleno y dándolo todo con la banda. Otro de los grupos del buen rollismo que han sabido buscar su hueco dentro de los festivales y panorama musical. Podemos hablar de un comienzo para ellos, pero envidiable. Entre los integrantes reina la paz, compañerismo, bondad y hermandad y eso, de cara al público, se transmite, aunque no lo penséis. Cuando hay trabajo en equipo con tanto cariño y amor, el resultado es el mejor obtenido. Y ellos siempre lo consiguen con creces. Les seguimos la pista bien de cerca, nos han enamorado.

La Lucre siempre será mi favorito de The Tripletz y no ahora porque esté solo ante el proyecto, siempre lo fue, siempre lo vi único y auténticoNo voy a hablar de la polémica que les envuelve, pero tras ella se subió al escenario dejando todo entre bambalinas e hizo disfrutar al público como ellos se merecían. Se quisieron todos, se quiso él y le quisieron. Buen final para una primera edición mejorable, pero sorprendente.

 

BOMBAI

 

Todos los festivales son mejorables, incluso los más veteranos y aventajados después de cada edición tienen que valorar posibles mejoras porque la perfección no existe y el público asistente cada vez es más crítico (y algunos casi que expertos, pero eso es otro tema). Imaginaos entonces si una primera edición es mejorable. Por supuesto. Cosas a tener en cuenta de esta primera edición que he observado en primera persona y he leído también en redes sociales: los vasos – aunque no fue culpa de la organización, sino del proveedor -, la falta de papeleras en ambos recintos y la polémica de la zona VIP, así como la falta de baños en esta misma zona.

Sobre la zona VIP frente al escenario, criticada por gran parte de grupos y personas. Estoy en contra, pero hago uso de ella, aun así también soy partidaria de dejar esa zona exclusiva a un lado del escenario, con la misma comodidad (y cabina de dj y barra exclusiva, PUNTAZO), pero dejando las primeras filas de conciertos para los fans aférrimos, de esta manera nos ahorramos disgustos en la organización, los seguridades viven más tranquilos y no existirían percances al saltar vallas.

Por lo demás, y quizás también con desconocimiento, una primera edición admirable dado que desastres animales no han existido. El festival es familiar, el ambiente amigable durante todas la jornadas y el trato a la gente que asistimos como prensa para luego contároslo ha sido un auténtico placer, sobre todo a la hora de dejar una pequeña porción de la zona VIP para el foso y permitir que los fotógrafos pudiésemos hacer bien y sin problemas nuestro trabajo. Destaco, también, la amabilidad del cuerpo de seguridad, en pocos festivales te los encuentras amables y dispuestos a atenderte sin aires de superioridad. Y, como he dicho anteriormente, señores y señoras que se dedican a organizar festivales, sigan apostando por la diversidad musical, no se cierren puertas ni mentes. Y sobre todo, por la música nacional, emergente y posicionada. Es la única forma de darle a la cultura y a las canciones la posición que merecen.

Cierro esta crónica como la he abierto: bienvenido Mediterránea Festival. Espero verte crecer durante los próximos años, además para la siguiente temporada festivalera ya contaremos con nuevos trabajos de gente muy interesante y que serían un puntazo para una segunda edición, no digo más. Larga vida y GRACIAS a todas las personas que han querido compartirlo conmigo. Lo he comentado en el programa de radio de mis queridas Survivors, vivir un festival con amigas siempre es un plan maravilloso, pero esta vez lo recordaré con especial cariño.

Nos seguimos bailando, pero en salas hasta nuevo aviso.

 

 



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