Cuando era pequeño quería ser piloto aéreo – Entrevista a Molina Molina

Es Molina Molina y se dedica a hacer “canciones chulas”. Va poco a poco con la grabación de su disco. Sin prisa pero sin calma. El cantante es más de vivir el momento y emocionarse con la música.

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Si salieses en Wikipedia, ¿cómo te gustaría que te definiesen?

Como hit maker. Solo eso. Y luego  el enlace a todas las canciones que han sido un éxito.

Dices que tus canciones hablan de amor y desamor, ¿por qué?

Ahora he cambiado un poco. Hablo de emociones. Tanto el amor como el desamor son emociones, pero he abierto un poco más el campo. Al final tampoco yo decido de lo que habla la canción. Al final sale un poco, lo que sale.

Entonces ¿cuál es tu proceso de inspiración?

Escucho la canción o la melodía y se me ocurre toda la canción entera y la hago. Por eso no decido mucho como se forma la canción. Me viene dada y yo la reproduzco.

Si te tuvieses que definir en tres palabras ¿cuáles serían?

Un músico honesto sin más pretensión que hacer canciones.

¿Qué impresiones están causando tus canciones nuevas?

Me han dicho que son muy divertidas. Es como muy vital. Venía de una época de canciones un poco más densas, en el sentido de letras más viscerales y más oscuras. Ahora todo el mundo ha visto lo nuevo como muy luminoso.

¿Cómo te sientes tú con las canciones?

Justamente así. Las canciones que haces reflejan la forma en que te sientes. Estoy súper contento, tranquilo y también con esa tensión de hacer cosas. Soy mucho de darle vueltas a las cosas, de agobiarme, somatizarlo y vomitar, jajaja.

Molina Molina en un concierto
Molina Molina en un concierto

¿Cuando eras pequeño qué decías que ibas a ser de mayor?

Siempre dije que quería ser piloto aéreo. No sé por qué. Hubo un momento en mi vida en el que quise ser músico. Lo que pasa es que al final, mi padre me apuntó al conservatorio. Hice hasta cuarto de piano, pero lo de estudiar no me gustaba. Necesitaba hacer canciones. De repente, cogí una guitarra y empecé a trastear como pude. Aprendí cuatro acordes y con eso he sobrevivido. Me hace falta la inmediatez de coger un instrumento y plasmarlo.

¿Cómo estás viviendo la grabación del disco?

Estoy haciéndolo single a single. El disco no sé ni qué canciones tendrá. La mayoría no están ni hechas. Lo estoy viendo poco a poco porque estoy grabando en cada momento lo que me apetece en ese instante. Grabar un disco es muy chulo y emocionante, pero te resta el decir: voy a tener que estar aguantando un año y medio con 10 o 12 canciones y no voy a poder grabar otra hasta dentro de un tiempo. Así es todo súper fresco y emocionante.

Soñando alto, ¿qué le pides al futuro?

Vivir de la música. Ese es mi sueño total. No hacerme rico, no ser famoso. Quiero simplemente que mi ocupación sea levantarme por la mañana, hacer una canción, grabarla y tocar.

¿Qué te sugiere cuando te dicen “festicidas”?

Masificación de gente escuchando música que no le interesa, jajajaja.

¿Cuál ha sido tu experiencia más festicida?

Levantarte al día siguiente de un concierto y no saber donde estaba. Ni donde estaban los instrumentos ni nada. O sacar a un componente del hospital para que tocase y cuando acabase el concierto devolverlo porque estaba ingresado ¡Ah! Y también que fuese un coche de policía al aeropuerto a deternerme.



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