“Los discos los saco para hacer conciertos” – Entrevista a Rayden

David Martínez Álvarez, más conocido como Rayden, está actualmente presentando su nuevo álbum, Antónimo, el cual da nombre al primero de tres que el rapero tiene en mente y con el que ya celebra su número uno en ventas con tan solo dos semanas de vida. Con una nueva aventura, muchas cosas que seguir contando, la experiencia sumada de ser padre primerizo y las ganas de seguir creciendo… Hablamos con él, con total sinceridad, no solo de su nuevo disco o el enfoque de esta primera parte, sino también del panorama musical español actual, las etiquetas y los prejuicios al género del rap en particular y al arte en general.

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– Me gusta empezar siempre las entrevistas con la misma pregunta. ¿Cómo te definirías con una sola palabra? Personal o artísticamente, pero únicamente con una palabra.

Íntegro.

– ¿Por qué?

Porque siempre intento ser una persona íntegra. Una persona plena, una persona coherente y consecuente con lo que hace y, sobre todo, sincera, conmigo mismo el primero.

– Rayden de batallas de gallos. ¿Qué queda de él a día de hoy?

La misma persona. Es decir, lo de las batallas, que ya ha prescrito hace 11 años, eso es un concurso para el que me llamaron y ya está, ni más ni menos. No tiene nada que ver con la música.

– Pero ¿lo consideras un inicio? ¿Lo que te lanzó?

No, no, para nada. Justo el año antes de que me llamasen para las batallas, ya la maqueta con mi grupo, A3Bandas, era lo que más se escuchaba en México y en Chile y una de las maquetas que más se escuchaba en España. Hubiese llegado al mismo punto.

– ¿No les debes nada entonces?

Hombre, les debo que han puesto un megáfono y que he llegado a lo mejor a bastante más gente, pero que hubiese llegado al mismo punto. Hay quien te dice eso de “es que te escucho desde tus principios en las batallas” y yo me quedo como: perdona, mis inicios son en 2001, ¿qué dices de 2006?

– El postureo…

Sí, eso es.

Me viene bien para hablar sobre los comentarios en tus redes sociales del tipo: “te has vendido a la industria musical porque has abandonado la esencia del rap”. ¿Qué opinas?

He de decir que parece que con los singles la gente estaba asustada, luego con la salida del disco la gente está encantada de la vida. Es como: “Buah, es increíble”. Pero bueno, no. A mí eso de la esencia, es decir, ¿qué es la esencia? La esencia de un estilo de música que encima en España tiene 30 años y que nace de la mezcla, de la mezconlanza, porque el rap nace de mezclar música negra. Incluso a la hora de samplear, nace de samplear cualquier cosa que va permutando y eso es lo bonito, que como es un estilo musical joven siguen saliendo cosas nuevas. ¿Y esencia de qué? Hay que mantener la esencia de uno mismo y la mía es de crecimiento y de tener cada vez más inquietudes musicales.

  ¿Participar en los festivales está dentro de esa pérdida de esencia? Es raro ver a un rapero en el cartel de un festival “indie”.

Sí, pero, ¡da igual! Es que, a ver, a mí es lo que me gusta y los discos los saco para hacer conciertos. También porque me gusta crear un concepto nuevo, una idea y desarrollarla y defenderla en directos. Entonces, un festival que sirve pues para puntos de encuentro, para conectar con la gente y hacer tu trabajo… Tu trabajo que es defender tu disco y hacer un alarde de la música, ¿por qué eso debería ser malo? Hombre, si me llaman de un festival en el que hay solo artistas que no me gustan o música nazi, pues ahí no tocaría, pero si está la música como la de Izal… ¡Si yo escucho a Izal! Que está Vetusta Morla, pero si también los escucho. O Love Of Lesbian, también. Por ejemplo en Arenal Sound está KaseO y también lo escucho.

No sé, es que la gente pierde tanto el tiempo en fijarse en lo que rodea a todo lo que es lo esencial en la música en vez de disfrutar del arte, de todas las variables. Parece que miden el PH del cloro de la música y es como… ¡Disfruta! Ya está, que no hay más. Que es tan sencillo, que tú todo lo acompañas con la música. Y hablo tú como al ser humano. Es decir, como que la gente se pierde cosas por idioteces.

Aquí entramos en las etiquetas que tú criticas. ¿Cómo afectan al género del rap? Siempre ha sido como el género más “marginado” dentro de la música. ¿Afectan a la tolerancia del público?

Pues a veces los medios generalistas no nos toman tan enserio por esto, porque desde dentro somos muy reacios. Incluso hay músicos que crean monstruos de Frankenstein y luego generan fanatismo entre su público que luego ellos son los primeros que les persiguen con rastrillos y antorchas. Entonces es eso, que ves ahí cosas raras.

Cuando empiezas pues, bueno, vas ahí con una energía para defender que eres un abanderado aquí del rap para que no lo transmuten y no sé qué, pero yo tengo 31 años, ¿y qué te quiero decir? Que yo quiero hacer música y este es el primer disco donde si hubiera hecho lo que esperaba el público más de la caverna de Platón del rap hubiese dado un 5,5 del 12 que he dado con este.

Entonces, cuando el público te da su opinión, ¿no la adaptas a tu resultado? ¿No adaptas a tu trabajo lo que te digan?

No, no, no. Incluso te digo desde que ya que el siguiente disco no va a sonar como este. Va a tener que ver, como todos tienen que ver, pero no va a ser igual. Mi crecimiento musical…

Adaptarse a las opiniones es un poco antinatural o superficial, ¿no?

Es que no sé ni lo que haría. No sé si haría trap o no sé ahora que es lo que se lleva.

Harías reggaetón.

Sí, sí, claro. Pero no haría eso. Mi discurso sigue siendo el mismo.

 – Tú porque eres así y haces lo que te da la gana en todo momento, pero desde fuera se ven muchas “copias de” y da la sensación de que si no te pareces a X no tienes posibilidades de triunfar. ¿El éxito con qué está relacionado? ¿Dinero?

Pero el éxito tiene que ser el camino, no tiene que ser la meta. Y no es una contestación fácil e intensa para quedar bien, sino que el éxito para mí es que este disco es el primer disco que con el resultado me he sorprendido. Con el anterior, Alma y Hueso, tenía la satisfacción de que había sido justo lo que quería hacer, lo que quería plasmar. Era el primer disco con el que había conseguido llegar a lo que tenía en mente, pero con Antónimo ha sido el primero que cuando lo he terminado ha sido como “WOW”, y eso ha sido también gracias a la labor de Ale Acosta, una persona ajena al rap y que juntos hemos creado nuestro propio concepto de este estilo de música y cuando cuentas con una persona que ha sido incluso nominado a los Grammy Latinos como mejor productor, que ha trabajado con Chambao, con Muchachito, 50% Fuel Fandango… Pues te das cuenta de lo que enriquece y de que lo lleva a otro nivel todo. Que a lo mejor lo más conservador habría sido contar con producciones de rap. Para mí eso es el éxito, que la gente me dé las gracias por la música que hago y que haga música ya no para gustar, sino música para sanarme a mí o como catarsis de algo que me supura tanto para bien como para mal. Si algo me toca la fibra sensible para mal lo pongo en evidencia y si algo me llena tanto que lo necesito plasmar, también. Eso es el éxito para mí y no llegar a.

Por ejemplo, para mí que con un disco como este ya solo con la preventa haya vendido casi más que la primera semana que la anterior y que ya sea número 1 en ventas, un disco así tan mío, para mí ya es éxito, y ya no el reconocimiento, sino hacer lo que quiera y poder hacerlo.

– ¿Qué papel juegan las discográficas? Tú por ejemplo te fuiste de BOA para entrar a Warner.

Sí, pero yo me fui de BOA no porque no estuviese a gusto con BOA. Desde aquí les mando un saludo y les debo muchísimo. Es más, gran parte del éxito de este trabajo es gracias a ellos, a su trabajo y a parte del camino que he hecho con ellos. Lo que pasa es que tenía que ver más con mi amplitud de miras, es decir, tú si sales por BOA parece que el público que han ido cultivando espera que vayas a sonar de cierta manera y si te sales de ahí es como que mal y yo no es que me sintiera como un pez grande en una pecera pequeña, porque ni soy grande ni es una discográfica pequeña, pero sí que necesitaba nadar a mar abierto y eso me lo permitía Warner. Warner porque es multiestilo, es una discográfica ecléctica donde hay referentes que a mí me gustan, como los Red Hot, como su sello atlántico con Led Zeppelin, como Twenty One Pilots, Arctic Monkeys y mil más.

Yo en una primera estancia iba a auto editar y yo tenía claro que con BOA no lo iba a sacar, pero con Warner me lo permitieron. Ellos fueron los interesados, “por favor reúnete con nosotros”. Me senté con ellos, igual que con otras multis, les dije que si habían querido sentarse conmigo era porque les gustaba lo que hago, entonces mientras que no se metieran en mi trabajo y creciéramos juntos para hacer de este trabajo algo bonito, pues bien. De hecho, ellos no escucharon el disco hasta que se envió a fábrica, por lo que no me han dicho de ir por aquí o por allá, así que por eso estoy tan tranquilo. Entonces eso de “¡Ah estás en una multi!” o “Desde que saliste de las batallas…”, pero escucha, si los gallos es una competición patrocinada por una bebida energética que es una multinacional que tiene hasta una flota de Fórmula 1, ¿qué me estás diciendo?

Son un tanto contradictorios los discursos de la gente…

Es que eso es un poco el rap. La gente está tan perdida que yo no voy a perder el tiempo en darle explicaciones a la gente, para ti la perra gorda que a mí me da igual.

– ¿Y el gobierno? ¿Cómo afecta?

Pues el gobierno afecta bastante a la sociedad. Había gente que me decía “es que no me gusta cuando hablas de política”, pero la política lo es todo. Política es lo que rige la vida que vivimos, es decir, todo. A lo mejor si tú escribes sobre un drama porque te está pasando algo a nivel monetario es porque se han tomado desde arriba una serie de directrices o recortes que permiten esto, entonces lo que pasa es que la gente está desubicada según qué cosas y no tienen el afán o no tienen la inquietud de ir hasta el final, ¿no? Hasta tocar en hueso y ver el porqué de las cosas. Pero para mí claro, acabo de ser padre, el niño tiene 9 meses y siempre he tenido algún tinte reivindicativo en las canciones, pero la gente sabe que mi discurso es muy versátil, pero en el momento en el que mi hijo ya se pone a gatear y se pone de pie apoyándose en las cosas pues ya ves todos los enchufes que hay, todos los picos, todo lo que se le puede caer encima y a un nivel superior, a un estadio superior, hay muchas veces que le pido disculpas, ¡a qué mundo te he traído hijo! Incluso ahora con lo del autobús transfóbo, es como que por favor, ojalá me salgas con amplitud de miras abiertas y activas como soy yo y lo veas todo normal, porque hay cada loco (en el sentido más negativo de la palabra) que no entiendo.

– En la ceremonia de los Goya se habló mucho del escaso porcentaje de actores y actrices que pueden vivir del cine o del oficio en sí, recalcando un 8-9% exactamente. Alberto de Miss Caffeina hace poco comentó en una entrevista que hasta dos años aproximadamente trabajaba también de teleoperador y diseñador gráfico después hasta que ha podido dedicarse íntegramente a la música. ¿Se puede vivir de la música? ¿Es fácil? ¿Existe un nivel cultural en España que os ayude a ello?

Se puede vivir porque yo estoy malviviendo. Es decir, se puede, pero es difícil y son muy pocos. Son muy pocos, pero porque la gente no sé qué se piensa.

Me gusta hacer este símil en cada entrevista porque a mí me preguntan, ¿qué pasa con la cultura de la música? Aquí no hay cultura. Yo creo que en España a día de hoy hay más cultura del gin-tonic que de la música, porque la gente es capaz de gastarse dinero en bebida con dos o tres gin-tonics, porque no solo se toman uno, y eso ya es lo que te cuesta la entrada a un concierto o un disco. Y todo lo acompañas con música. Realmente hay canciones que te pueden no salvar la vida, pero sí teletransportar a grandes momentos de la vida. Entonces en el momento que hay ese doble rasero pues es difícil. Como el cine, por ejemplo, “las entradas son muy caras”, pero luego la gente es igual, capaz de gastarse no sé cuántos cientos de miles en el último iPhone, que yo tengo uno, pero yo compro música, voy al cine, me encanta ir. A ver, las entradas pues cuestan, pero lo que siento en el cine, la conversación de después, no es lo mismo que ver algo en Netflix. No sé, hay un doble rasero donde yo me pierdo, entonces cuesta mucho, pero porque la gente no valora, ni siquiera las televisiones ni a nivel educativo. Está denostada la música. La música actualmente en las televisiones solo sirve para que los coaches de La Voz puedan promocionar sus discos y, luego, los que salen de ahí nadie triunfa, pero ellos hacen sus giras porque parece que lo que sale en la tele es lo que vale y llenan. O Tú sí que sí, parece que todo es entretenimiento y que queda como la anécdota. Igual que Tu cara me suena, queda para ver cómo la gente repite como loros lo que dice un artista, el cómo se disfraza, pero la música no se valora. Ya no hay espacios musicales. A lo mejor Late Motiv o Likes y porque no tienen que cumplir unos mínimos de audiencia porque es un canal privado y te das cuenta de esto. Por eso cuando ves en EE.UU. auténticas actuaciones y cosas brutales piensas ¿por qué no se puede hacer esto en España? Pues porque se ha dado una serie de cosas donde la música está denostada y no tiene validez, entonces cuesta, cuesta muchísimo  poder vivir de la música. Vivir por, creo que a todos los que nos pica el hambre de crear, podemos vivir por la música, como es mi caso, pero vivir de… cuesta.

– Así pues, con todas estas trabas hacia ti, hacia tu trabajo y hacia la música en general, ¿qué te motiva a la hora de lanzarte en un nuevo proyecto? Ya sea disco o libro.

La necesidad de sacar fuera lo que tengo dentro. Para mí es un ejercicio de catarsis, es decir, mi trabajo es trabajar con ello. A mí me nace. Intento siempre el buscar mi punto medio, hacer equilibrio, y todo lo que me desequilibra lo saco fuera. Con toda la jarra que se llena digo no, espera, os lleno los vasitos, tomad, bebed y ya me quedo yo mejor. Para mí es un ejercicio muy sano y porque, a lo mejor es porque estoy un poco grillao, pero todo lo traduzco en palabras, en verbo. Entonces nace de eso. Tengo la suerte de que puedo y quiero trabajar de ello, por eso el formato me da igual, libro o disco. Aunque un libro es quizás más despreocupado, porque al quitar el tinte de mi voz no tengo que entonar bien, no tengo que seguir un ritmo, hacer un laberinto de estilo, sino que desnudo las palabras y se pueden vestir con la voz de otra persona, pero me gusta igual.

La imagen puede contener: una persona, de pie y barba

¿Por qué Antónimo? ¿Qué contrariedades marcan el disco?

Es una trilogía que gira entorno a la palabra. El primero se llama Antónimo, el segundo […]nimo y el tercero […]nimo y yo estudié, fui al hueso. ¿Cuál fue el primer antónimo? El primer antónimo nace desde que el humano como especie tiene la aptitud del habla y empieza a formar un idioma a base de antónimos, es decir, “esto es una gruta, esto no es una gruta”. Entonces por la oposición de términos empieza a construir su propio idioma, el lenguaje. Vi lógico empezar con Antónimo y es por esto. Yo me considero una persona de extremos que lucha por su punto medio y quise empezar así. También contando con la oposición a cosas, igual que “si no” que cala un poco el destino y “homo” de encontrarse y enfrentarse a uno mismo. Me gusta empezar por esto. Todo tiene un porqué.

¿Y la ironía? Hay un papel importante de ella, sobre todo en la canción “No hago rap”.

Tenía claro que el primer tema del disco iba a ser con este discurso. No tenía claro que le iba a llamar “No hago rap”, pero ya con Alma y hueso, parecía que en el momento que colaboraba con Rozalén, Marwan, Diego Ojeda, Leiva o tal, decían “no, es que lo tuyo ya no es rap”. ¿Pero por qué? “No, porque…”. ¿Por la letra? “No, bueno, tú sabes…”. Pero yo tiro de la cuerda, ¿yo sé qué? Dime. “No porque suenas como a más música”. ¿Sonar a música en la música es malo? ¿Me estás diciendo eso? “No, no transcribas…”. La gente como que jugaba al ping-pong en su cabeza. “Lo tuyo ya no es rap”, entonces yo dije, voy a hacer un tema que se llame “Cliché”, en el que hablo de todo lo que hago, que es rap, pero diciendo que no lo hago y finalizar con la idea de que a lo mejor hago más que tú porque no pierdo el tiempo diciendo lo que es o no y porque a lo mejor yo, o gente como yo, estamos creciendo más y hace que algún día sirva de puente aunque me intentes pisar para que te escuchen a ti.

Lo que pasa es que con el cambio de discográfica ya vi que esto aumentaba. “Seguro que se vende, tengo miedo al nuevo disco de Rayden”. Yo leía esto y me reía. Y dije, ¿y si el primer single que saco es este? En vez del mejor tema del disco. Pero por “Cliché” no llamaría tanto, así que le llamé “No hago rap” como dice la propia canción y nada más salir se creó una serie de prejuicios solo con el título. Luego surgió el, ¿dónde lo puedo estrenar? Y me salió la opción de los 40 principales y dije, ¡perfecto! Claro que sí, en los 40. Después la gente lo escuchó y me venían con “Bua, lo has vuelto hacer”. Y decía, anda venga, chaquetero. Entonces por eso quise hacerlo así, me gusta poner a prueba al oyente y porque creo en su inteligencia.

– Engañaste perfectamente a todo el público

Eso también quise asociarlo con las fases del duelo. La primera la negación, “No hago rap”; la segunda la ira, “Pólvora mojada”; la tercera la negociación, “Meteorito”; la cuarta la depresión “Haciéndonos los muertos”, y la quinta la aceptación que es cuando saqué el disco al mundo. Me gustó eso, saqué un discurso con doble lectura, una antes de escuchar el tema y otra después de escucharlo. Me gusta hacer como muchas capas, porque según como sea de profundo o curioso el oyente, va a disfrutar de una experiencia a muchas más capas que otro. “Ay, se está metiendo con nosotros” o “Joder, qué pasada”. No es solo un disco, sino una experiencia muy pensada y trabajada, con muchos conceptos.

¿Qué te llevó a colaborar con artistas y grupos como Mäbu, Sidecars, Carmen Boza, Leiva…?

Porque para mí una colaboración, a estas alturas no de la película sino de la canción, la concibo desde el punto donde llevo a la canción a otro punto que yo solo no puedo llegar y creo que si elijo a la persona adecuada, haciendo una hermandad con esa persona o grupo, puedo llevar la canción a un límite que ni siquiera sé imaginar. En este disco prima esto, en el anterior también, pero en este sobre todo.

Con el tema de mi hijo, “Pequeño torbellino”, tenía claro que la gente que dice que escribo bien iba a considerar esta letra como la mejor del disco, o para mí una de las mejores que hiciese en mi vida, pero claro, no debo cagarla en el estribillo porque si no esto cae en sacos rotos. Entonces dije que necesitaba contar con una voz dulce, que tenga un mensaje que te entre y claro, María (de Mäbu)  para mí es como que tiene la voz más hipnótica, así que se lo pedí por favor.

Con Carmen Boza tengo un proyecto conjunto, a medio-largo plazo, entonces ella me pasó el reef de esta canción, la empezamos a construir y yo le pedí por favor que me dejara meterla en mi disco porque tenía toda la cabida de Antónimo y  que la compensaría como fuera, invitándola a desayunar durante un año, que así es, porque siempre que quedamos invito yo.

Y luego con Leonor era la única artista que no conocía, aunque soy seguidor acérrimo de Marlango y su vida de actriz y entré como: “Hola, soy David, no me conoces, hago música, no me va mal. Me gustaría pasarte una canción porque solo te veo a ti”. Yo necesitaba a una persona muy sensual, con mucho morbo, a nivel de voz y de timbre, pero también con mucha actitud, mucho peso, mucho saber estar. Yo he visto en concierto a Marlango y la actitud de Leonor incluso te corrompe, te sientes violento de la fuerza que tiene. Tiene un carisma que te atraviesa. Mi sorpresa fue cuando ella me respondió diciéndome que estaba de vacaciones, pero que me seguía desde hacía mucho tiempo y que estaba encantada con colaborar. Flipé, claro, como me pasó con Rozalén cuando me dijo que me escuchaba. Las colaboraciones quedan muy bien porque nacen con la necesidad de juntarnos. Igual que con Sidecars, me llevo genial con ellos, sobre todo con Ruly porque somos unos frikis de Marvel, y la movida es que queríamos colaborar desde hace tiempo. Incluso cuando me juntaba con Leiva y Juancho flipaban con lo que estaba haciendo y para mí que lo valoren me encanta. No sabía si con este disco íbamos a colaborar porque estaba ya mandando a fábrica, pero justo un chico en Twitter nos puso un tweet diciendo que debíamos colaborar juntos y nosotros le seguimos la bola, es más, justo hoy me venía riendo en el AVE porque el mismo chaval nos ha dado las gracias por cumplir nuestra promesa, pero teníamos claro que queríamos colaborar, lo que pasa es que ha sido en la versión digital. Y para mí, junto a “Pequeño Torbellino”, Imperdible” es el mejor tema del disco, sin desmerecer al resto de colaboraciones. Que la gente que se ha comprado el disco físico se cagará en mí, pero sacaremos single y videoclip para que la puedan disfrutar todos, aunque seguro que bicheando por Youtube la encuentran… Pero bueno, cada formato tiene su versión, en Spotify la comentada, la digital “Imperdible”…

– Poesía y rap. ¿Es lo mismo para ti?

No, para mí son como mellizos de una misma madre. Tienen mucho que ver y a la vez nada. Comparten un mismo universo que es la palabra como fuerza igualadora y que puede cambiar las cosas, o reflejarlas, pero luego en el rap la música tiene un tempo, un compás que tienes que cuadrar, frasear de forma diferente, y con la poesía, incluso con la prosa poética, puedes tener más libertad. Es como un campo abierto donde tú puedes trazar tus senderos.

– Tus temas hablan de muchos “tópicos” de la sociedad (feminismo, heteropatriarcado…) Ahora al ser padre se puede entrever una vena sensible, tierna, diferente a lo que nos tenías acostumbrados, pero realmente, ¿qué te inspira?

Todo lo que me supura, como he dicho antes. ¿Ves bola de dragón? Pues cuando Son Goku contra Célula cuando le pisa la cabeza a C16 que sale como un fogonazo, como en Manga (momento friki patrocinado por Rayden, tu rapero de confianza), pues cuando me da ese fogonazo, tengo la necesidad de reflejarlo. A partir de ahí busco la forma más bella, atractiva o curiosa de llevarlo a cabo.

Hay quien me pregunta por qué nunca tengo el folio en blanco y siempre contesto lo mismo: antepongo al tener algo que contar a querer contar algo. Yo lo afronto cuando ya sé de lo que voy a hablar y solo tengo que rescatarlo. Me nace algo y quizás por eso cala más que hacer canciones hablando de canciones o vacileos.

¿Qué objetivos tienes con esta trilogía? ¿Por qué no uno?

Uf, no, ya di la chapa con Alma y hueso que eran tres discos y tampoco quiero malacostumbrar al público y hacerme tres discos cada vez. El concepto este era porque me parecía muy lógico. Con el anterior ya pasó porque si veo los tres discos se ve como que intento dar la cara, dar a conocer, dar el perfil a otra cosa. ¿A dónde mira? Pues a esto. Y quería ya no dar la cara por nadie, sino hablar por mí. Y bajo esa paja he querido hacer una trilogía que hable de eso, de la palabra y sus tres estados, desde lo contrario, la igualdad y la confrontación con uno mismo.

¿Qué podemos esperar del futuro Rayden?

Lo mejor. El segundo disco ya lo tengo muy avanzado y estoy muy contento. Cuando te sorprendes por tu música con 16 años, desde que empecé, es buena señal porque ya voy a piñón fijo y cuando tienes esa hambre ahí nacen cosas buenas. Cuando la gente está insegura e intenta contentar, se pierde la energía.

– ¿Cómo se plantea la gira?

Aumentamos la familia y llevamos banda. Con una escenografía, unas luces… Este disco no puede sonar solo con DJ ni solo con banda. La gente se va a quedar alucinada.

Para acabar, cuéntame tu experiencia más FESTICIDA

Fue hace tres años en el festival Cruïlla, que fui con unos amigos, y terminamos en un bar con los típicos babosos que veían a actrices cada cual más guapa y acabaron cerrando el bar para nosotros y nosotros disparando con un sifón sidra, tirando todos los muebles… La gente sabe que ni yo ni mis amigos tomamos ningún tipo de drogas, como mucho una cerveza o vino, pero llevábamos un pedo psicológico que me acuerdo que vimos el Mundial, creo que era, pero anteriormente nos metimos en un chino a cenar, el cual no tenía sitio, pero nos metimos en la despensa, cogimos una caja de cartón y nos pusimos a cenar ahí en suelo. Fue una locura y siempre que nos vemos la comentamos.

 

Mucho más éxito, querido. 



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