Somos porque eres – Crónica de Rayden en Valencia

Me gustan las personas que se dejan hasta el último poro de su piel encima del escenario, que no solo hacen disfrutar, sino que incluso a kilómetros somos capaces de saber que ellas también lo están disfrutando como si de la última vez se tratase. Y lo mejor es que sucede en cada encuentro. Esto pasó el viernes 24 de noviembre en la Sala Repubvlicca (Valencia).

 

Cartel de la GirAntónimo de Rayden
Cartel de la GirAntónimo de Rayden

Cierto es que las puertas se abrieron pasada media hora del horario previamente marcado, aún por causas desconocidas, pero al público allí presente poco le pareció importar. Me alucinó ver cómo entraban corriendo para apoyarse en la valla y disfrutar del concierto lo más cerca posible, y me causó nostalgia, también, hace no tantos años yo hacía lo mismo. Fue tierno y sentí orgullo, orgullo al ver que alguien a quien admiro musical y personalmente generaba tal sentimiento mediático, de ilusión y fanatismo positivo.

 

Rayden

 

El reloj marcaba pocos minutos pasados de las 21:30 h cuando la banda asaltó el escenario. En ese momento, la sala ya estaba patas arribas, los presentes extasiados y yo con el vello de punta. Desde hace unos años hacía el día de hoy, Rayden ha recibido y recibe críticas sobre su supuesta venta a la industria musical. Se han tenido que leer comentarios como el “ya no haces rap”, “has perdido la esencia del rapero”, sobre todo por su participación en diferentes festivales indies. Sin embargo, quedó demostrado con su último disco, Antónimo, que las barreras que envuelven al rap no son una limitación para su música. Que la esencia real es el ser uno mismo, crecer, evolucionar y sentir inquietudes musicales, así como sacar discos contando lo que le apetece contar y trasladarlo a cualquier escenario que le permitan pisar. Bien, ¿cuántas veces nos gustaría que la teoría coincidiera con la práctica? Rayden lo ha conseguido.

 “No hago rap”, “Haciéndonos los muertos”, como terapia de choque. No solo quizá para él, sino para todos los allí presentes. “Pequeño torbellino”, “Finisterre”, “Imperdible”, “A mi yo de ayer”, “Ubuntu”, hicieron deslizar las lágrimas más sensibles de la noche. “Nunca será siempre” y “Vía de escape” junto a Bely Basarte, estrella sorpresa del concierto, fueron las (bonitas) culpables de envolver una Repubvlicca de dulzura y magia. “Malaria”, “Pan, circo, ajo y agua”, entre otras, marcaron los momentos más reivindicativos. Es justo aquí cuando quiero destacar frases como “La Manada, a la trena” o “Nadie es dueño de nadie. Nadie pertenece a nadie. Y cuando una mujer dice no, es no, y no hace falta investigarlo”. Lo destaco por el papel social que juegan artistas de esta índole con un público de más de 700 personas en cada noche y lo importante que es lanzar mensajes de este nivel. Así que, gracias Rayden, gracias Medi.

 

Mediyama

 

Un sonido inmejorable. Una banda(aza) de nivel, guitarra potente, batería rebelde, bajo notoro y un Dj Mesh entregado, aventurado y juguetón. Un espectáculo de luces acorde a la puesta en escena. Un setlist equilibrado. Una conexión público-artista palpable y admirable, pero sobre todo la que desprendían el huracán musical de Mediyama y el propio Rayden. Cuando existe hermandad, buen rollo y pasión por algo, suceden resultados como el de esta noche. Dos horas de concierto que sirvieron para desahogarse, curar y sanar heridas, besarse, saltar, bailar, cantar, reír, llorar, abrir la mente, limpiar la mirada, y reflexionar

 Pasadas las 23:30 h la sala se empezaba a vaciar y la banda a completo recogían con sus propias manos el escenario. Equipo humano que, también, se refleja durante el show. No solo se cumplieron mis expectativas, sino que deseo conectarme a las redes sociales y encontrarme con nueva fecha para Valencia, aunque dejó caer que antes de lo que imaginábamos…

No me cabe duda de que Rayden es uno de los artistas más sinceros, puro y real de nuestro panorama musical actual. Necesaria su música, su voz a temas silenciados y su saber comunicar. La forma con la que entras a un concierto suyo, no es la misma a cuando sales. Energía renovada, derrochando felicidad y sintiéndote placentera. Como después de un buen polvo.

 Música única como remedio ante el olvido.

Gracias, una vez más.

 

Rayden

 

 

 

 

 

 

 



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