Para ser mago no se necesita chistera – Crónica de Borja Navarro en Valencia

Me gusta la gente que lucha por lo que realmente le gusta. Me gusta la gente que lucha por lo que realmente le gusta y sin ningún tipo de ayuda, únicamente con su ilusión, esfuerzo, ganas y pasión. Los verdaderos artistas independientes, artistas reales. Así es Borja Navarro.

Lleva más de tres fechas agotadas en Madrid desde que se mudó a la que ya es su segunda ciudad, alguna incluso a meses del concierto. Lo está petando, es innegable. Y me alegro como si se tratase de un éxito propio. Sin embargo, aún me alegro más cuando marca una cita en mi calendario porque vuelve a Valencia para deleitar a su primer y natal público.

El 10 de noviembre fue nuestro último reencuentro, en una sala Jerusalem llena de cariño, mucho amor y magia. Una noche familiar en una de las pocas frías valencianas – una de las muy pocas que estamos teniendo este otoño, también hay que recalcarlo -.

 

Borja Navarro

 

De forma previa al concierto, unos minutos antes, nos empapamos de las nervios de los seguidores más veteranos entremezclados de los nervios aún mayores de los nuevos acompañantes en este viaje de Borja por solitario, algunos desde el principio de la aventura, otros desde hace apenas unos meses. Pero las ganas les hacían vibrar y eso me pareció maravilloso.

Fascinante y agradecible puntualidad de la banda. Qué digo banda, bandaza: Pablo Roda a la batería, Toni Carrillo al bajo , Javi a la guitarra, Sebas Crudeli al teclado – añado la ilusión que me hizo a mí volver a disfrutar de músicos valencianos de esta talla – y la voz suave, agradable y dulce de Borja Navarro.

El artista nos teletransportó por su época anterior con Nada Que Decir, la adolescencia plena y dura de aquí la presente, con canciones como “Demasiado perfecto”, “Un recuerdo más”, “Lo que me gusta”, “Tango”, entre otros muchos hits del grupo. Aunque, sin duda, las canciones protagonistas fueron las que a día de hoy el artista defiende a capa y espada, ya no solo “Eres tú” – temazo que le lanzó por completo a la fama nacional -, sino las que componen su primer disco como cantautor: “Las noches son para morir” – canción que también le da nombre al disco -, “21 lunares”, “Carta a quien me sustituye” y “Luces imposibles”. Momentos a destacar donde Borja me demostró, una vez más, que todos los magos no llevan chistera fue cuando deleitó “R” entre a capela y piano, una de mis favoritas, y ese “Aunque tú no lo sepas” convertido en un himno intergeneracional.

Sí, me siento orgullosa. Y sí, confío en su avance como músico y artista. Os lo recomiendo en vuestros auriculares, en vuestras casas y en alguna de vuestras noches que visite vuestra ciudad.

Por ahora Madrid es la siguiente afortunada: 12 de diciembre, a las 21:30h en Sala Café Libertad 8. Pero atentos y atentas a sus redes sociales, porque Granada entre otras tantas son ciudades con oportunidades elevadas de poder disfrutarle.



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